Still Prefer Sentir
Ella
Cada día, el joven despertaba pensando, comía y se bañaba imaginando, se vestía anhelando llegar al sitio de recurrencia y verla, interactuar con su mirada, converger expresiones y transformarlas en un lazo que poco a poco lo iba llevando al borde de la locura.
Su deseo era el de un enamorado, pero no amor por una persona, sino por una idea, la idea de la vida que imploraba a gritos su corazón herido que, arrastrándose, buscaba de manera sigilosa contacto reparador.
Un pequeño roce le daba motivo suficiente para sonreír, tararear canciones, caminar distinto. Era como darle un pedazo de pan duro a un niño hambriento y ver cómo lo devora en cuestión de segundos.