Pintas Heredadas
Tarta de Queso
Me despierto cada día, me levanto, me lavo la cara, me miro al espejo. Camino, respondo a las frases que me lanzan, con desdén, porque no quiero contacto. No quiero sentir. Sentir es la trampa. Sentir es prisión. Desde el día hasta la noche, solo una pregunta se sostiene en mi mente, rondando en mi cabeza.
De dónde vengo?
Queso crema, blanco campesino. En el detalle radica el sabor, la fuerza. Crema de leche, huevos y azúcar.
Con el pasar de los días, la duda se intensifica, pero cambia su estructura. Quizá sepa de donde vengo, al menos literalmente. En esencia, en esencia es otra cosa. Me dicen que vengo de aquí, que debo ser así o asá. Yo no les entiendo, soy corto de entendimiento. Pero me sigue sorprendiendo seguir de pie. Seguir caminando, muchas veces sin un rumbo fijo.
Qué me sostiene?
Galleta y mantequilla. Con el pasar de los años, la duda ha disminuido, lentamente, poco a poco. Baby steps ha hecho efecto.
Mucho queso, falta cremosidad. Hay que renovar el molde, me encuentro óxidado. Hace falta tolerancia. A veces me pongo serio, olvido el azúcar.