Lágrimas de Siddartha

Señora

¿A qué viene tu sonrisa en respuesta y tus recuerdos precisos de mí?

Si basta con el despertar de un sueño para que se esfume tu interés. Tu interés desorbitante de quejas e inconformidad, que yo placentero y embobado escucharía sin parar, con tal y siempre fuesen con tu hermosa voz pícara que lidera a tus ojos entrecerrados, que me miran con atención mientras a nuestro alrededor todo está en pausa, pues lo único que importa es cómo tu mirada hace una mezcla con la mía y me dejas sin nada que decir.