Lágrimas de Siddartha

Meditaciones en una noche oscura en la que lo único que quiero hacer es llorar como si eso solucionase algo

Siendo la calma mi mayor virtud, es también una ayudante poco versátil.


Por momentos olvido quién soy, quién he sido. Miro el presente, el futuro distorsionado por mi mente distópica. Culpa a mi padre, pero cómo va a ser él el culpable de mis desgracias, si él no hizo nada.


Supongo es ese el problema. No hizo nada. No estuvo ahí cuando nací, cuando crecí y ahora solo está en mi memoria cada vez que lloro, porque lo culpo de sentirme vacío. De sentirme insuficiente, de sentirme menos que los demás, de sentirme como basura.


Me perdí en la búsqueda de las nubes con sabor a fresa, no supe hallar mi camino de regreso y terminé aterrizando en un lugar desconocido para mí. Las personas a mi alrededor le llaman tierra. Yo le llamo infierno. Cada día me levanta el retumbar de mis pesadillas vívidas en las que solo repito una y otra vez todos mis pesares, todos mis arrepentimientos. Cada día de mi vida desde que nací. Cada día que acepto nuevamente intentarlo, darle una sonrisa a la tierra, impulsándole a dar una vuelta más, a seguir girando mientras yo solo envejezco a paso de tortuga, como un Benjamin Button funcional que se niega a desconectarse de un cable ficticio y poner fin a este sufrimiento.


Si ser masoquista fuese un hecho, sería esto un evento.


Siempre que no sé expresar con palabras cuán mal me siento, termino adornándolas con retazos de mi subconsciente dañado, herido que intenta de alguna forma ayudarme a pedir ayuda allá afuera, como si alguien pudiera venir a ayudarme. A brindarme socorro en este arroyo que me arrastra y del que con tanta fuerza me intento aferrar a una roca para que no me lleve hasta el fondo de mis lágrimas y me deje ahí, ahogándome en mi miseria. Triste, porque para aferrarme a la roca escribo. Escribo para olvidar, para recordar y para al menos por un instante, mientras corrijo comas y tildes, ignorar que este mundo no es para mí. Que no debí haber nacido.